
La cultura japonesa ha absorbido muchas influencias de las culturas de otros
países. No obstante, a lo largo de los años ha desarrollado
características propias que han influido considerablemente en otras
culturas.
Entre los siglos V y IX, Japón fue un activo importador de cultura,
especialmente de China y de la Península de Corea. Entre las importaciones
cabe destacar los caracteres de escritura, el budismo, el confucianismo y
los conocimientos urbanéticos para planificar y levantar ciudades.
Posteriormente, Japón creó su propio alfabeto --escrito mediante
dos conjuntos de caracteres denominados hiragana y katakana-- derivados de
las letras chinas; se fundaron también sectas budistas indígenas.
La novela más antigua del mundo --La Historia de Genji-- se escribió en Japón en el siglo XI. Las artes tradicionales japonesas incluyen los géneros teatrales kabuki y noh, la ceremonia del té, el ikebana (arreglos florales), la caligrafía, la escritura de poemas haiku y la práctica del ukiyo-e (dibujos grabados en bloques de madera durante la era premoderna japonesa). El ukiyo-e tuvo una notable influencia en el impresionismo francés.
